Una breve historia del algodón

La fibra milenaria ha estado más que presente no solo en el mundo de la confección, sino en el de la Historia Universal. Y es que, diferentes vestigios arqueológicos nos muestran la presencia de tejidos con impresiones que datan del 7500 a.C. en Siria, 1750 en la India y 2500 a.C. en Perú según el museo amano, aunque últimos hallazgos y literatura indican que el tiempo más preciso es de por lo menos 6000 años atrás desde que se ha domesticado esta fibra.

El algodón no solo está presente en la ropa, sino que también es usado en la medicina, la industria alimentaria y en billetes como el dólar (en este último con el objetivo de aumentar su durabilidad; por lo que podemos decir que los dólares no están hechos de papel técnicamente, sino de tela).

El oro blanco, como fue llamado en alguna oportunidad, estuvo presente en más de un hecho mundial, tuvo que ver mucho con guerras de independencia y la revolución industrial, siendo protagonista de historias controversiales como todo aquello que tiene valor para el ser humano.

En este año, el 2022, se cumplen 100 años de la llegada del algodón pima al Perú.Y es que sí, el algodón pima o Gossypium Barbadense que es originario de los EEUU, llegó aquí y su nombre proviene de los pueblos originarios del norte de américa de la tribu Pima. quienes cultivaron este tipo de algodón. Pero ¿por qué es tan conocido como el algodón peruano por excelencia? Es porque el cultivo en los valles del norte y el rigor del clima peruano hicieron que esta especie logre su máxima expresión de finura, brillo y longitud, igualando al algodón egipcio en calidad.

Curiosa lección de adaptación, superación  y de vida, la  que nos da el algodón.  No por menos, la OMC ha declarado el 7 de octubre el “Día Mundial del Algodón”, la fibra que representa el sustento de muchas familias peruanas y del mundo.

Allá por los años 80 y 90, la industria textil nacional, de la mano del algodón, tuvo un auge a nivel mundial. En este tiempo,  la carrera más demandada y cotizada era la de ingeniería industrial, y las grandes fábricas al sur de Lima, eran las que se peleaban los ranking de exportaciones de prendas, sin mencionar a Gamarra que, en 2004, aproximadamente, logró su  mayor crecimiento.

Y aunque todo parece color de rosa, el algodón tiene sus propios colores. Por lo que nos queda hacernos una pregunta ¿Por qué la industria textil nacional no brilla a nivel mundial? La respuesta es la misma que para muchos otros casos.

Los efectos de estos errores, los vivimos ahora con la des-globalización, en donde dependemos de las importaciones de hilados y desaprovechamos las oportunidades por no haber valorado el tiempo y lo que se nos fue dado.

Si bien es cierto (tal como nos lo dijo una vez un ejecutivo de una prestigiosa entidad educativa) la confección es el negocio de la pobreza (y entiéndase esto como que la demanda de confección, aumenta en los países menos desarrollados) esto aplica en el Perú solo en parte, pues a diferencia de nuestros competidores a nivel mundial (en confecciones) nuestra tradición textil es tan rica como la gastronómica. Es decir, el camino de la industria textil está más por el lado de la tecnología, lo orgánico y el branding como herramientas de competitividad.

Hoy en día, existen empresas peruanas que son ejemplo y símbolo del potencial de nuestra industria como lo son Creditex, Naturtex y otras. No son muchas, pero confiamos en que el tiempo nos vuelva a brindar la oportunidad, no solo de destacar, sino de liderar en el mundo textil, de la mano de la tecnología y el gusto por lo bien hecho, para recuperar ese lugar que nos pertenece como el país del algodón .

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