Medalla de oro en uniformes

Hace algunos años pudimos apreciar en las olimpiadas de Río una tendencia a transmitir identidad; así como a potenciar la imagen de los deportistas a través de los uniformes. Y es que este es tanto una herramienta de identidad como de marketing.

Desde cristales de Swarovski hasta marcas como Emporio Armani y Ralph Lauren han sido y son protagonistas una vez más en uno de los eventos más importantes del deporte mundial: las olimpiadas.El equipo olímpico americano causó sensación en las olimpiadas pasadas sobre todo por los leotardos de las gimnastas, los cuales llevaban piedras de swarovski valorizadas en más de $1,200.00 y, este año vuelven a hacerlo con un sistema patentado de termorregulación para mayor comodidad de los deportistas.

Este tipo de eventos atrae muchas visitas y miradas en distintas plataformas y esto es preciso para las marcas y para los diseñadores, quienes buscan darse a conocer o reafirmar su liderazgo y creatividad. Tenemos desde una Kim Kardashan y su marca de ropa interior deportiva, hasta Telfar Clemens quien, según Vogue, ha realizado los uniformes más geniales: los de Liberia.

Un poco de historia

De las muchas disciplinas que nos atraen de este evento deportivo, sin duda, las que más resaltan son las de natación, velocidad y gimnasia. Esta vez queremos detenernos en una de las prendas más icónicas de las olimpiadas: el leotardo; y es que hace mucho tiempo los uniformes de los deportistas eran muy ajustados, no tenían mangas y cubrían todo el cuerpo, hasta que un célebre acróbata francés diseñó su propia prenda en un acto puro de innovación la cual después llevaría en homenaje a él su nombre: Jules Leotard! 

Mucho después, con la llegada de las fibras sintéticas es que esta prenda originalmente deportiva pasa a ser, ya  por los años 80, una prenda de uso común, volviéndose algo así como el padre o madre de los ahora conocidos leggins.

No todos ganan siempre

La polémica y las sanciones nunca faltan, y aquí se hicieron presentes también, pues los uniformes de  la delegación rusa de nado sincronizado fueron descalificados por llevar la imagen de un oso en sus prendas. 

Los grandes perdedores fueron los equipos olímpicos de Inglaterra, Italia y Francia, países donde paradójicamente la moda es parte de la identidad.

Lo que sí causó mucha indignación en los mexicanos fue lo que encontró el personal de limpieza en los basureros de hoteles y camerinos: uniformes del equipo de softball de México. El incidente fue publicado en las redes sociales de otra deportista de dicho país y causó una gran desazón; así como una serie de discusiones que salen del contexto deportivo, pero que son muy normales aunque difíciles de entender. Esto nos lleva a plantearnos las siguientes reflexiones:

  • No se necesita un uniforme para sentirse identificados con un país o empresa, pero un buen uniforme ayuda a potenciar una identidad muy bien definida.
  • Por encima de lo visual siempre será lo funcional en prendas de vestir y más aún si de un uniforme se trata. ¡Hacia allí va la tendencia!
  • La tecnología está cada vez más presente en lo textil y el deporte es un claro ejemplo de ello.
  • El diseño es una oportunidad aún no muy explorada por los equipos de marketing, pero esto está cambiando.

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