¿Es mejor elegir a un proveedor de uniformes con taller o sin taller?

Uniformes industriales

Hemos escuchado muchas veces, por parte de compradores, que un proveedor de ropa de trabajo es mejor cuando tiene taller propio, ya que esto le da “más” control sobre su producción, ¿pero es realmente así? A continuación, te brindamos algunos puntos a considerar:

Para tal caso hemos tomado una prenda como ejemplo y es la camisa en tela oxford. El proceso productivo puede dividirse inicialmente en dos partes. En la primera, se encuentran etapas como el planeamiento en donde se evalúan tiempos de costura y costos antes de iniciar la producción y, una vez recibida la orden de compra, se inicia la segunda parte cuyos pasos son:

  • Evaluación del tejido: Se revisan los rollos para detectar posibles fallas en el tejido, como manchas de fábrica, por ejemplo.
  • Tizado: Es el proceso en el cual se ubican las piezas de cada prenda y talla para lograr la máxima eficiencia en el uso de la tela.
  • Tendido: En la mesa de corte se extienden los paños de acuerdo a la longitud estimada y en la cantidad requerida.
  • Corte: Se procede a cortar las piezas según el tizado.
  • Bordado: Maquinaria especializada que permite colocar con hilos el logo de los clientes.
  • Fusionado: Maquinaria especializada que permite unir las entretelas (tejido complementario) a las piezas del cuello, puños y pechera.
  • Habilitado: Proceso importante donde se etiquetan las piezas según su número de operación y sirven de guía para el costurero.

Cada proceso debe ser ejecutado por personal con conocimiento y/o experiencia para que el resultado sea óptimo, pero… ¿todos los talleres tienen todas las máquinas? Pues la mayoría no y la mayor parte de las veces se terceriza el bordado o el fusionado. Todo esto sin tener en cuenta que una vez armada la prenda (camisa en este caso) aún faltan colocar los ojales y los botones para lo cual se necesitan dos máquinas especializadas también.

Todo lo anterior, nos permite comprender que el control en el proceso de confección no es mejor ni mayor cuando un proveedor tiene taller propio porque siempre terceriza algún proceso y es allí donde se puede perder el control. En ese sentido, el control no es inherente a la propiedad del taller o a la cantidad de máquinas; el control es una actividad dentro de todo el proceso y para obtener calidad (menos fallas) es indispensable.

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